lunes, 1 de diciembre de 2008

Tones... para los preguntones

Exitoso bazar en apoyo al “gobierno legítimo”
La respuesta a la pregunta de ¿quién financia a López Obrador? es: “la gente”, dice Raúl Czacki
Ciro Pérez Silva
Artículos diversos se ofrecen en un bazar en la colonia Roma, en apoyo al “gobierno legítimo” y el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo y de la Economía Popular, que encabeza Andrés Manuel López Obrador Foto: La Jornada

Discos compactos, diccionarios, jarrones, sacos, novelas, pinturas al óleo, esculturas de bronce, pipas y juguetes, fueron algunas de las aportaciones personales y familiares que llenaron ayer el primer bazar en apoyo al “gobierno legítimo”. La respuesta clara a la pregunta de “¿quién financia a Andrés Manuel López Obrador?” es: “la gente”, expresa Raúl Czacki, mientras señala a los potenciales compradores en las mesas repletas de artículos.
Este bazar, agrega, “surgió del hecho de que hace falta dinero, y ésta es una forma de ayudar al movimiento popular ante la falta de recursos”, apunta Csacki, quien adelantó que debido al apoyo que recibieron, “podría haber otra venta en diciembre”.
Manifestó que cualquier artículo que quiera donarse se puede entregar en las oficinas del “gobierno legítimo”, en la esquina de las calles San Luis Potosí y Córdoba, colonia Roma, con Laura G. Nieto.
Los precios de venta son casi simbólicos: cinco pesos por un diccionario francés-español; 50 por un libro y un disco con poesías de Octavio Paz en voz del autor; discos compactos de Edith Piaf o Lila Downs, por 35, y blusas y zapatos que van de 25 a 70 pesos, por lo que casi ninguno de los que visitaron ayer el bazar salió con las manos vacías.
“No es que el dinero venga de otro lado, le respondí al taxista que me trajo y que me preguntó que quién mantenía al movimiento. Lo mantiene esto, le dije mostrándole los artículos que traía yo para el bazar: la gente; si no, no estaríamos haciendo cosas como ésta”, comentó Czacki, al tiempo que acomodaba en las mesas algunos saleros, lámparas de mesa, portarretratos, bolsas de mano y artículos de escritorio que fueron donados.

Tenemos que "DESPERTAR", informémonos e informemos a todos sólo así, podremos luchar contra la oligarquía imperante en México

El “gobierno usurpador” alista un nuevo Fobaproa, asegura AMLO
El rescate a "los de arriba" es justo cuando se prevé que la situación pegará a los más necesitados, dijo.
La Jornada On Line Publicado: 01/12/2008 19:09
México, DF. El gobierno usurpador está preparando un nuevo Fobaproa, alertó Andrés Manuel López Obrador al encabezar una protesta frente a las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público -de Avenida Hidalgo- para exigir la reducción a los precios de la gasolina, el gas y las tarifas de luz.
El "presidente legítimo" señaló lo anterior al advertir el recién nombramiento de Héctor Rangel Domene, como nuevo director de Nacional Financiera (Nafinsa). Este señor, dijo, fue presidente de los banqueros y presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Por eso la "banda de los 30" está preparando un rescate "para los de arriba" justo cuando el panorama financiero señala que la situación empeorará en el país.
Frente a tales circunstancias, comentó el político tabasqueño ante cientos de integrantes del Movimiento Nacional en el Defensa de la Economía Popular, habremos de defender a la población pero bajo un esquema organizado pues "no se puede enfrentar a una mafia si el pueblo no está organizado. Con una mano defenderemos la soberanía nacional y con la otra nos organizamos para llevar a cabo la transformación que necesita México", manifestó.
Y es que, agregó López Obrador, frente a la debacle a la que llamó bajo la metáfora de un huracán, "los usurpadores ni siquiera han tenido la responsabilidad de informarle y avisarle a la población de la real situación económica. Tan sólo minimizan y manipulan las cifras".
Por esa misma razón, reiteró, es importante ampliar la capacidad del movimiento y con ello lograr un cambio de raíz. "Al pelele lo seguiremos trayendo a mecate corto. Va a tener que aprender a respetar al pueblo. Lo vamos a enseñar a que respete al pueblo de México", expresó.

Ante de concluir la concentración, López Obrador recordó que la próxima cita es el martes 9 de diciembre afuera de las instalaciones de la "fábrica más grande de mentiras, Televisa" para pugnar por el respeto al derecho a la información.

Hasta parece que vivimos en Transilvania. ¡Cómo chupan la sangre los políticos, y más los "presidentes"!

John M. Ackerman
¿Presidente “no recomendable”?
En lugar de atender los graves problemas estructurales del país, el gobierno de Calderón se ha limitado a buscar las “manzanas podridas” por medio de la aplicación de exámenes a los servidores públicos. Para enfrentar el preocupante rezago educativo, se han venido aplicando una serie de evaluaciones a los maestros dentro del marco de la llamada Alianza por la Calidad de la Educación. Para purgar las fuerzas del orden de la infiltración del narcotráfico, también se ha determinado aplicar exámenes de “control de confianza” a los policías.
Más de la nota aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/12/01/index.php?section=opinion&article=024a1pol

Pero no puedo dejar de pegar esto:
En días recientes, todos los mexicanos nos hemos enterado de que durante seis años fuimos gobernados por un hombre con “serios trastornos sicológicos”. El informe del Vaticano sobre la anulación del matrimonio de Fox, dado a conocer en la prensa nacional, indica que el ex presidente cuenta con fuertes problemas de narcisismo e histeria, entre otras complicaciones mentales.
Todos los mexicanos tenemos el derecho a saber si nuestro actual presidente no presenta problemas similares. Los exámenes de confianza que se aplican a los policías incluyen una evaluación sicométrica, un examen toxicológico, una prueba socioeconómica, un examen médico y una evaluación poligráfica. El informe más reciente revela que más de la mitad de los policías del país son simplemente “no recomendables” para sus puestos. ¿Será que el mismo Presidente de la República es también “no recomendable” para su cargo?

El inquilino de Los Pinos, quisiera que "nadie" se diera cuenta de sus errores, piensa que "todos" somos tarados. Pobre México.

México SA
Carlos Fernández-Vega cfvmexico_sa@hotmail.commexicosa@infinitum.com.mx
Buenos deseos no son sinónimo de buenos resultados
En aquel agitadísimo primer día de diciembre de 2006, estreno de su inquilinato en Los Pinos, Felipe Calderón prometía “seguridad para los mexicanos, superación de la pobreza extrema y creación de empleos”. Dos años después, el país se zarandea en medio del implacable avance de la inseguridad, el incremento sostenido de la pobreza y el creciente desempleo.
¿Algo que celebrar? El michoacano dice que sí, y para tal efecto se auto organizó un mega desayuno en Palacio Nacional, donde compartió el pan, la sal y los antojitos michoacanos con todos aquellos que cotidianamente aplauden sus fracasos disfrazados de “logros” (síndrome Fox).
En su primera “celebración, el primer día de diciembre de 2007, el mismo personaje se manifestaba satisfecho, porque un año antes “el país vivía momentos difíciles y de gran incertidumbre; hoy, el panorama es verdaderamente distinto”. Y ayer, segunda “celebración” e inicio oficial de su tercer año en Los Pinos, repitió la dosis: “la satisfacción del deber cumplido nos alienta para acometer, aún con mayores bríos, las tareas por venir”. Más de estas verdades aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/12/01/index.php?section=opinion&article=028o1eco
Pero no puedo dejar poner esto, claro por si no lo leen completo:
Al inquilino de Los Pinos alguien debería mostrarle la versión original del Cuento de la lechera (Félix María de Samaniego) y subrayarle el siguiente pasaje: “¡Oh loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento! Modera tu alegría; no sea que saltando de contento, al contemplar dichosa tu mudanza, quiebre tu cantarilla la esperanza. No seas ambiciosa de mejor o más próspera fortuna; que vivirás ansiosa sin que pueda saciarte cosa alguna. No anheles impaciente el bien futuro: mira que ni el presente está seguro”.

A dos años... Que nos han parecido ya, una eternidad de problemas que ésos, no van a pasar

Dos años de déficit
Hoy hace dos años, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Felipe Calderón Hinojosa cubrió, entre empellones e impugnaciones, el formalismo legal para convertirse en presidente constitucional, mientras afuera del recinto la cólera de un tercio del electorado era contenida por tanquetas y efectivos armados hasta los dientes. La víspera, en Los Pinos, en una ceremonia virtual y hechiza, ajena al marco legal del país, y sin más público que las cámaras del duopolio televisivo, Vicente Fox, en presencia de su sucesor, entregó la banda presidencial a un cadete. Cerró, de esa manera, un gobierno de traiciones: traiciones a sus propias promesas, al mandato que recibió seis años antes, a la soberanía nacional, a la decencia republicana y a las esperanzas populares de bienestar, democracia, seguridad, equidad y legalidad. En los dos últimos años de su sexenio, y con particular énfasis a lo largo de ese 2006, Fox se erigió en uno de los principales factores de distorsión del proceso sucesorio: primero intentó heredar la silla presidencial a su cónyuge, y después, cuando los propios panistas frenaron ese desatino, usó el aparato del Estado para buscar la destrucción de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador y para fortalecer a su correligionario Felipe Calderón.
Pero Fox no fue el único que desvirtuó la elección de 2006. Las ... Más de esteartículo aquí:
http://www.jornada.unam.mx/2008/12/01/index.php?section=opinion&article=002a1edi

domingo, 30 de noviembre de 2008

Parte II y última, de la entrevista a Günter Wallraff

■ Proyecta involucrarse en la defensa del gremio, acorralado por el crimen organizado
México, en la mira del periodista alemán Günther Wallraff
■ “Las historias deben tener impacto en la realidad, hay que provocar al enemigo”
Blanche Petrich y Alma Muñoz/II y última

Günther Wallraff, al término de una entrevista con La Jornada el pasado viernes Foto: María Luisa Severiano
De la mejor tradición del periodismo germano, Günther Wallraff es, ante todo, un incansable narrador de historias. En un taller de periodismo ofrecido durante esta su primera visita a México, engarza una tras otra sus acciones como periodista encubierto. Esta es una de las más increíbles.
Se la debe, dice, a un pastor alemán. Data de los días posteriores a la revolución de los claveles (1975), en Portugal. Había escuchado que un grupo de militares del viejo régimen organizaba una contrarrevolución en el norte del país. Y hacia allá se fue con una amiga. Entraron a un bar donde se reunían los fascistas. En la barra había un hombre con un perro echado a sus pies. La amiga se acercó a hacerle plática al dueño del can, quien resultó ser un activista de la ultraderecha. Ellos se presentaron como partidarios del bávaro Franz Josef Strauss, sin saber que en esos días el viejo partido nazi alemán apoyaba la conspiración contra la revolución portuguesa. El activista contrarrevolucionario se tragó el embuste y se abrió. Con él viajaron a las montañas del norte y visitaron los campamentos de conspiradores.
Ya de regreso a Alemania, Wallraff recibió una llamada inesperada. Su “contacto” portugués le anunció la llegada del “general Walter”. A toda prisa, el reportero indeseable armó su “grupo de ultraderecha” con un conjunto de amigos. Cuando fueron al aeropuerto a recibir al conspirador portugués, su sorpresa fue mayúscula: el tal “Walter” era nada menos que el general António de Spínola, alto militar de la dictadura salazarista. Iba a Alemania a comprar armas para la sublevación. Durante las falsas negociaciones que escenificaron Wallraff y sus amigos, obtuvieron una detallada lista de objetivos terroristas, participantes en el complot y, efectivamente, la confirmación de la participación de Strauss en el plan. El libro La revelación de la conspiración portuguesa fue un escándalo político mayor. El primer ministro Willy Brandt responsabilizó a Strauss. Suiza encarceló a De Spínola, y Wallraff sumó un bestseller más a su lista en 1976.
“Subgénero literario”
En la clasificación de los germanos, los géneros literarios no se dividen en textos de ficción o no. Catalogan lo que llaman “alta literatura” y “subgéneros literarios”. Y el trabajo documental de Wallraff lo ubican en este último.
“Sí –dice el periodista indeseable–, vengo de la tradición narrativa germana. Más allá de wallraffear (personificación, enmascaramiento o encubrimiento para penetrar en ámbitos hostiles), lo que me importa es contar historias. Al sentarme a escribir, mi desafío es dominar el arte de la acción. Tengo que ser un investigador riguroso, reunir datos y pruebas documentales de todo lo que quiero denunciar y sacar a la luz. Es indispensable, porque sé que después tendré que enfrentarme ante los tribunales a mis acusadores, quienes tratan de desmentirme y destruirme. Pero la documentación rigurosa no impide que vuelque mis sentimientos, emociones y opiniones en los escritos. Y cuando termino, no me lavo las manos y me voy. Me quedo a ver qué pasa.”
Sigue –explica– un precepto de Bertold Brecht; “las historias deben tener impacto en la realidad. Es como jugar ajedrez: hay que provocar al enemigo, obligar al malvado a salir de su madriguera para exponerlo. La diferencia es que esto es mucho más que un juego. Hay consecuencias y costos que pagar”.
En su caso, el costo son las múltiples demandas penales y las campañas de linchamiento que ha tenido que enfrentar. A menudo la prensa comercial ha colaborado alegremente en la difamación del autor. Como el titular que publicaron los periódicos de la editora Axel Springler –su archienemiga– en 2003: “Wallraff colaboró con la Stasi”, la policía secreta del régimen comunista de la Alemania Democrática (RDA). Se trataba de expedientes desclasificados que, antes de ser entregados al comunicador afectado o a las autoridades correspondientes, fueron filtrados a la prensa. Wallraff tuvo que librar una larga batalla legal para obtener copias de los expedientes para elaborar su defensa.
Finalmente pudo demostrar ante los jueces que nunca colaboró con ese aparato represivo, sino que, por el contrario, había intentado investigar del otro lado del muro los archivos que contenían pruebas sobre políticos nazis con cargos políticos en la República Federal Alemana y la situación de los presos políticos en la RDA, por lo que él había sido víctima de espionaje y censura.
Todo ello sin dejar de reconocer que considera vivo y vigente el pensamiento de Karl Marx, aun a la luz del mundo actual. “Leí su obra muy joven y creo que sus análisis son muy lúcidos, aunque no comparto sus profecías por esquemáticas. Me alejé de las modas de los izquierdistas de mi generación y siempre he pensado que si Marx viviera, hubiera condenado las atrocidades que se cometieron en su nombre.”
En otra época se sintió más cerca de la socialdemocracia alemana. “Porque Willy Brandt fue un político excepcional; ningún otro gobernante ha estado a su altura. Lamentablemente, el Partido Social Demócrata cortó las raíces de esa tradición. Basta ver lo que hoy día es Gerhard Schroeder, el ex primer ministro, ¡socio de Vladimir Putin en la empresa de Gazprom! ¿Medio raro, no?”
El siquiátrico desde adentro
Un día, una mujer llama a la policía para denunciar que su marido, un alcohólico violento, la va a agredir, y pide que el hombre sea encerrado. Al poco tiempo llega la ambulancia y se lo lleva al hospital siquiátrico. El paciente es Wallraff, quien desea conocer la dura realidad de los manicomios desde adentro. La mujer, su esposa, cómplice en la nueva “acción” wallraffeana.
Nunca imaginó qué tan dura sería su vida en los meses siguientes, evitando tomar los sedantes, compartiendo la sordidez con todo tipo de enfermos mentales –graves y no tanto– en manos de médicos insensibles y enfermeros sin capacitación. Fue tan intensa la experiencia, que el reportero cayó en una fase depresiva real. Cuando su esposa lo quiso rescatar ya no lo dejaban partir, pues en efecto había enfermado.
Hoy Wallraff se ríe: “recomendaría a quien quisiera hacer algo parecido que antes vaya a firmar un acta ante notario que certifique que está sano”.
Wallraff ha sido monje en un convento de Baviera, alcohólico en un siquiátrico, inmigrante del sur en el norte racista, traficante de indocumentados, fabricante de armas, peregrino en Nicaragua, preso político en Grecia, obrero en media docena de fábricas, portero y chofer. No ha conseguido todo lo que ha deseado. Quiso ser negro en Soweto, pero fue disuadido. Quiso entrar al partido nazi, pero fue rechazado. Lo descubrieron antes de tiempo. También se quiso emplear en la IBM. No lo aceptaron. Hoy, a sus 66 años, sigue probándose disfraces, realizando deportes extremos, defendiendo siempre a los más débiles, alérgico a la high society. Ahora tiene a México en la mira. Quiere involucrarse en la protección del gremio, acorralado por las guerras del crimen organizado.
Porque Wallraff cree a pie juntillas en un dicho de Bertold Brecht: “el crimen tiene nombre y dirección”.

sábado, 29 de noviembre de 2008

En México... imposible, aunque tenemos a nuestros y nuestras valientes, cómo no.


Günter Wallraff se ha inventado cientos de personajes para realizar sus reportajes. Su trabajo lo llevó a la cárcel en Grecia. Simuló ser obrero automotriz turco, desnudó las historias falaces de un periódico sensacionalista y destapó las mentiras de un call center, entre otras acciones. La imagen fue captada ayer en el Instituto Goethe, en entrevista con La Jornada Foto María Luisa Severiano


Periodismo para desenmascarar la injusticia
Encubierto, Günter Wallraff ha diseccionado en cientos de reportajes la Alemania oculta Blanche Petrich y Alma Muñoz /I
El periodista Günter Wallraff, en entrevista para La Jornada, en el Goethe-Institut Foto: María Luisa Severiano
Un hombre se encadena en un poste de luz en el centro de Atenas para protestar por los presos políticos, la falta de libertades, los atropellos del gobierno. Es 10 de mayo de 1974, plena dictadura de la junta militar fascista griega. En cuestión de minutos aparece la policía y lo apresa. Lo torturan. El hombre había tomado medicamentos para soportar lo más posible el dolor. Cuando los verdugos empiezan a arrancarle la primera uña de un pie habla. “Confiesa” que se llama “Hans” Wallraff y que se solidariza con la oposición antifascista. Es encarcelado.
Las autoridades no sospechan siquiera que han metido a sus calabozos a un reportero encubierto. Su primer nombre, en realidad, es Günter. Amigo de exiliados griegos en Alemania, el “periodista indeseable” formaba parte del Comité de Solidaridad con los disidentes helenos y había descubierto la colaboración secreta del gobierno alemán con la junta castrense en Atenas.
Empieza el juicio en su contra. Enfrenta una condena de al menos dos años. En su comparecencia ante los jueces –todos militares– los insulta: prostitutos de la CIA que tienen más tanques que cerebro, dinosaurios en uniforme, les dice. Los saca de sus casillas. Después logra hacer llegar al extranjero, clandestinamente, las transcripciones del juicio que se transmiten, íntegras, por la BBC de Londres y la Deutsche Welle. El gobierno le reduce la sentencia a 14 meses; tiene prisa en expulsar a Wallraff de Grecia.
El resultado de esta acción es el documental El fascismo de al lado, golpe mayúsculo para la dictadura, socia de las democracias de la OTAN.
Como un moderno Till Eulenspiegel –popular bufón de la literatura medieval germana que se burlaba y sacaba al sol los trapos sucios de la aristocracia–, el periodista encubierto se ha inventado decenas de personajes como éstos y ha lanzado decenas de acciones de wallraffeo, verbo que ha sido incorporado al diccionario alemán. Estudia largamente su rostro y el papel que va a asumir. Crea cuidadosamente su leyenda. Se maquilla y se prueba decenas de pelucas y anteojos, se mete en el rol, como un actor consumado. “Sé que ya estoy dentro de mi papel cuando empiezo a soñar con ese otro yo. Generalmente son pesadillas de que descubren mi verdadera identidad antes de tiempo.”
Su tema central es la injusticia. Su obsesión, quitarle la máscara a la hipocresía del sistema laboral alemán. “La Constitución alemana –explica– tiene una orientación muy humanista, siendo el país donde se cometió el peor crimen contra la humanidad. El primer artículo establece que la dignidad del hombre es intocable. Pero en la realidad, hay dos Alemanias.”
La oculta, la de abajo, ha sido diseccionada en centenares de reportajes bajo su firma. Cabeza de turco, como se conoce en español su experiencia como obrero turco en el complejo automotriz de Thyssen (Ganz Unten, hasta abajo, es su nombre en alemán) y El periodista indeseable son los únicos libros suyos que circulan en México.
Cada rol, cada nuevo engaño a la clase patronal, ha generado un reportaje de implacable denuncia, uno y varios libros, documentales y próximamente una película. Inevitablemente, también provoca largas, costosas y tediosas sesiones frente a los jueces.
Titulares a modo
En algún lugar de Alemania, una mujer se suicida. El tabloide sensacionalista Bild Zeitung se solaza con la historia: “Por una depresión primaveral, afanadora se mata con su propio martillo”. Su marido, acosado por las burlas de sus vecinos y la hostilidad de la familia de su mujer, que considera que la ridiculizó públicamente, también se suicida. ¿Cómo reporteó Bild esta historia? Pues enviando a sus reporteros, disfrazados de policías, a interrogar a los familiares.
Desde la redacción, alguien descubre cómo el drama de la mujer es distorsionado en la mesa de redacción para ajustarlo a un titular más llamativo. En realidad, la mujer se había ahorcado, víctima de una crisis depresiva.
Como esta, decenas de historias falseadas destruyen vidas y reputaciones de los ciudadanos. Pero Bild vende más de un millón de ejemplares cada semana. Hasta que un día, sin saberlo, mete al enemigo en casa. Contrata a un reportero con un nombre falso, que además de cumplir órdenes tramposas y sucias de su editor, investiga las entrañas de esta publicación. Al cabo de un año, sale a la luz pública El titular. Autor: Günter Wallraff.
Se inició uno de los juicios legales más prolongados y escandalosos por difamación, usurpación de identidad, allanamiento de morada y varios cargos más. Wallraff debe pagar miles de euros para sostener su alegato legal: que la casa Springer Presse, que publica el diario, comete asesinato moral.
Diez años después publica otro libro más: El manual de Bild. Las nuevas denuncias superan al libro anterior, ya que a lo largo del proceso, recibe decenas de cartas de personas que han padecido el manejo amarillista de la revista. Cuando gana el juicio, Wallraff financia a varias víctimas de difamación en otras tantas demandas legales. El libro va en su undécima edición y cada versión contiene nuevas denuncias.
Porque este es uno de sus principios: dar seguimiento en sus casos; ser un actor y partícipe de las crisis que provoca hasta las últimas consecuencias.
Engañar a cambio de un salario
Una mañana cualquiera, Michael G. llega a su trabajo, el call center “ZIU Institut”, en una torre de oficinas en Colonia. Ha recibido un intensivo entrenamiento por parte de sicólogos que le han enseñado cómo engañar con éxito: hablar sin parar, someter al cliente potencial a una tormenta de ideas con cortes rápidos de un tema a otro para impedirle pensar con claridad. Jamás pedir datos de manera directa. Ejemplo: nunca diga ¿me da el número de su cuenta bancaria? En su lugar diga: “Bien, ahora vamos a tomar sus datos”. Poco a poco la víctima se ve envuelta en el engaño. Puede ser que del otro lado de la línea esté un jubilado a punto de comprometer todo lo que le queda de fondos para terminar su vida. No importa. Se le paga por número de clientes engañados.
Menos mal que Michael G., que en realidad es Wallraff, apunta los números de sus víctimas y por la noche, desde su casa, les vuelve a llamar para aconsejarles cómo retractarse de las compras inútiles y contratos abusivos. Cuando sale el documental, ZIU lo demanda por usurpación de funciones y personalidad. Él se declara culpable. En medio del escándalo transcurre el juicio. La oficina del consumidor lo declara “un caso no grave”. El dueño de la empresa reconoce: “Sí, mi negocio se basa en el engaño. Pero otros engañan más que yo.” Finalmente, pierde y tiene que pagar una multa de 750 mil dólares. Se le ordena cerrar el call center. Se va de Colonia pero se instala en Turquía, España, Holanda y la India. Desde ahí sigue vendiendo mentiras.
El periodista encubierto revela que los empleados de este tipo de compañías, en su mayoría estudiantes que así pagan sus carreras, no soportan la presión de la mala conciencia y que 80 por ciento abandona el empleo antes de año y medio con síndrome de burn out (desgaste) o adicción a alguna droga.
Napalm y los buenos católicos
Durante los años de la guerra en Vietnam, un fabricante de sustancias químicas –Wallraff, naturalmente– recibe una oferta, un contrato muy jugoso (falso) a cambio de fabricar napalm para subcontratistas del ejército estadunidense. El hombre es muy católico y entra en conflicto. Para lavar su conciencia, consulta con varios clérigos y teólogos, gente de la alta jerarquía, incluso funcionarios del Vaticano. Todos –excepto dos– le aconsejan firmar el contrato. Uno de ellos alega: “Mire, mi obispado tiene grandes viñedos. ¿Qué culpa tenemos nosotros si el vino de esas uvas lo venden y beben las prostitutas en los bares de mala muerte?”. Otro asegura que el napalm ayudará a acortar la guerra. “Lo malo, claro, es que entre los vietnamitas hay algunos buenos católicos. Bueno, pero ya llevaremos obras de caridad a esa gente, con sus donaciones, por supuesto”. Solamente un joven capellán de Francfort y un teólogo suizo le dijeron: “No lo haga, es un crimen”.