El neovirreinato
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están de cabeza
El proyecto presupuestal de Felipe Calderón para 2010 está de cabeza
, sus propuestas recaudatorias ahondarán la recesión, generarán más tensión social, incentivarán el desempleo, abrirán el hoyo social y profundizarán aún más la crisis financiera, advirtieron 17 personalidades de la política y la academia de México, quienes exigieron un viraje en el actual modelo económico y social del país.
Estos personajes participaron durante los últimos cinco meses en el taller México frente a la crisis: hacia un nuevo curso de desarrollo. El investigador emérito de la UNAM Rolando Cordera Campos leyó el documento de conclusiones, donde se asienta que el nuevo modelo económico para el país debe incluir, entre otras cuestiones, políticas anticíclicas basadas en una estrategia agresiva de inversiones públicas; políticas monetarias que consideren objetivos de crecimiento y empleo, y no sólo de inflación, y un acceso efectivo y exigible
a educación y salud de calidad para todos.
El grupo de expertos está conformado por los ex secretarios de Hacienda David Ibarra y Jesús Silva Herzog; el ex candidato presidencial y ex gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano; la ex contralora Norma Samaniego; el ex director del Banco de México y ex titular de Programación y Presupuesto, Carlos Tello; los investigadores Ciro Murayama y Rolando Cordera; los ex subsecretarios de Hacienda Francisco Suárez Dávila y Carlos Heredia, y de Desarrollo Social Enrique del Val; los ex embajadores Jorge Eduardo Navarrete y Eugenio Anguiano; el ex subsecretario de Comercio Mauricio de Maria y Campos, así como los académicos Leonardo Lomelí y Gerardo Esquivel; el político Saúl Escobar, y el ex presidente de la Concamin Prudencio López.
Salvo Silva Herzog, todos acudieron ayer a la sala uno del vestíbulo de rectoría, donde frente a la prensa presentaron las conclusiones del taller. Advirtieron que el principal problema de la economía mexicana no es el hoyo fiscal al que alude el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, sino la crisis, los problemas de producción y la nula generación de empleos, pues este año alrededor de 900 mil personas perdieron su trabajo.
En el documento advierten que en el marco de la profunda y prolongada crisis global, la crisis económica mexicana no es sólo el resultado de un desajuste de los mercados internacionales, sino de políticas erradas que han frenado el crecimiento y el avance social, por lo que exhortaron a las autoridades a armonizar su voz
con los países emergentes de mayor relevancia como China, India, y en América Latina con Argentina, Brasil y Chile.
Cárdenas Solórzano refirió que es cierto que la crisis golpea desde fuera, pero encontró un país sin brazos y sin palancas necesarias para enfrentarla
. Agregó que no ve a México al borde de la explosión social, aunque sí existen fuertes tensiones
producto de las políticas gubernamentales de restricción del gasto. Agregó que a fin de evitar esto es necesario que se instrumenten las propuestas surgidas del taller.
A su vez, David Ibarra consideró que el impuesto de 2 por ciento al consumo de todos los mexicanos –incluidos los pobres– es continuar con una política económica que va por el camino equivocado, pues este aumento lesiona gravemente
a los consumidores de menos ingresos y a las empresas que presentarán pérdidas y están quebrando.
Por su parte, Suárez Dávila dijo que la administración calderonista está dando más peso al equilibrio fiscal que a la recuperación de la economía. Se trata de un dogma donde lo que importa es el equilibrio de las finanzas públicas, aunque el paciente se muera; inclusive las propuestas más ortodoxas en el mundo están diciendo que cuando hay una recesión puede haber desequilibrios fiscales dentro de los límites razonables para combatirla
.
Las conclusiones del taller son resultado de cinco meses de trabajos y deliberaciones de este grupo de expertos. La tercera semana de marzo de este año, Cordera, Cárdenas, Suárez Dávila y Heredia llevaron la propuesta ante el rector de la UNAM, José Narro Robles, quien acogió la iniciativa –que constituyó varias discusiones de las que surgieron los planteamientos concretos para el nuevo modelo económico– y ofreció su apoyo para que se pudiera concretar. Cabe señalar que la mayoría de los integrantes del grupo son egresados de la UNAM.
En sus resultados proponen que para lograr el viraje de las actuales políticas gubernamentales, el gobierno federal debe emprender políticas anticíclicas basadas en una estrategia agresiva de inversiones públicas mediante una intervención más activa de la banca de desarrollo.
Además, reconstruir la planta productiva nacional y retomar el objetivo de la autonomía alimentaria, así como impulsar una reforma fiscal y hacendaria que no sólo se limite a lo tributario, sino incluya compromisos claros y comprobables sobre el uso de los recursos.
Plantearon que en la determinación de la política monetaria el Banco de México considere objetivos de crecimiento y empleo, y no sólo de inflación. Que se desarrolle un genuino Estado de bienestar basado en el acceso efectivo y exigible a la salud para todos y educación de calidad en los niveles básico y medio, así como ampliar la cobertura en medio superior y superior.
Subrayaron la urgencia de establecer un sistema único de pensiones y un seguro de desempleo moderno vinculado a esquemas de readiestramiento y reinserción laboral para los trabajadores formales, para que se constituya en el inicio de una amplia reforma social y laboral del país.
Agregaron que es necesario desligar la seguridad social del mercado de trabajo, pues los mexicanos deben tener acceso a ese derecho independientemente de su condición laboral.
En el ámbito juvenil –señalaron–, la estrategia gubernamental debe ser una política de bienestar que articule la acción de Estado, pues la atención a ese sector no corresponde sólo a una dependencia o nivel de gobierno, sino debe entenderse como una estrategia integral y transversal, explícita del conjunto de las instituciones públicas
.
Informaron que las conclusiones y análisis de este taller serán enviadas a la Presidencia de la República, al Congreso de la Unión, a la Conferencia Nacional de Gobernadores y a las diferentes cámaras empresariales, a fin de que las tomen en cuenta para dar un viraje a la política económica aplicada en el país desde hace más de 20 años. En ese sentido, subrayaron la importancia de la presión social y mediática para que los cambios se vuelvan una realidad.
Frente a la crisis, y para enfrentar sus costosas secuelas, México debe definir un nuevo curso de desarrollo para su tercera centuria como nación independiente
, finalizaron.
1. La pretensión delirante de Felipe Calderón y de los grupos a los que sirve, desconociendo que perdieron las elecciones y que son repudiados por una amplia mayoría de mexicanos, es que el PRI y los demás partidos les autoricen desde las cámaras legislativas tener las manos libres para que, a más de tres años de concluir su gestión de facto, puedan disponer de manera discrecional e ilimitada de las reservas financieras de la nación, de todos los recursos económicos del aparato estatal y paraestatal y, como si fuera poco, tengan la posibilidad de manipular conforme a sus intereses y criterios las políticas hacendaria y social del Estado, al que miran más que nunca como mero botín.
En 1937, José Vasconcelos publicó su Breve historia de México (Ed. Botas). En ella hace de la Conquista y la Colonia epopeyas del genio español. México antiguo, un informe e incoherente conjunto tribal sin ninguna identidad propia, fue convertido por Cortés en el principio de una nación. Los conquistadores no destruyeron nada que valiera la pena lamentar y, sí en cambio, nos dieron la civilización en la que hoy vivimos. En la Colonia, en particular, los españoles fueron constructores de ciudades y educadores de indios. Cuarenta mil españoles hicieron el milagro de hacer de seis millones de indígenas una nación. El maestro se horrorizaría si pudiera ver lo que nuestras autoridades educativas panistas hacen con la filosofía y con la historia.
Vasconcelos escribió su libro con el ánimo de reivindicar su visión derechista y conservadora y hacerla valer con las ideas. No debió tener dudas de la fuerza de sus argumentos. Para él fue una bendición que nuestros conquistadores fueran los españoles y no los anglosajones, y nos civilizaran con los más altos valores del Renacimiento y no con el espíritu pragmático, individualista y antisocial de la Reforma protestante, que era el credo de quienes más daño nos habían hecho a lo largo de la historia. Nuestros modelos intelectuales eran los grandes humanistas de la Conquista y la Colonia, los sabios misioneros que nos preservaron lo que sabemos del México antiguo, y luego Lucas Alamán y Carlos Pereyra; no Valentín Gómez Farías, que le enseñó a Juárez el credo protestante, liberal y carnicero de Poinsett y al cual, Juárez, seguimos venerando aun después de la Revolución.
Vasconcelos representa en 1937 a un pensamiento de derecha ilustrado y propositivo, aunque rencoroso. Hoy la derecha es incapaz de defender idea alguna, simplemente porque no tiene ideas. Castillo Peraza habló del PAN como el partido de la victoria cultural
. Mi amigo (y tuve ocasión de decírselo) estaba soñando, porque llegaban al poder los bárbaros del norte
y ya tenían en sus manos a su partido y él se quedó solo. Ninguna idea, ningún valor que reivindicar y defender con inteligencia, como lo hizo Vasconcelos. La historia, para los parámetros en los que se forman los estudiantes del Tec de Monterrey, el ITAM, el CIDE, la Libre de Derecho y las universidades privadas, no está para valores o ideas, menos para ideales. Sólo se trata de formar en los negocios y el poder, como ejecutivos o amanuenses.
clase políticaque ha extraviado el rumbo y que se halla subordinada en un marco de ilegalidad al gobierno panista de facto, sin entender que lo que está en juego es el futuro de la nación.
1. El Informe presidencial de 2009, que de acuerdo con el mandato constitucional es el mecanismo por el cual el Ejecutivo a través del Congreso hace saber a los mexicanos el estado que guarda la administración pública, se terminó por un verdadero desastre institucional, ya que Felipe Calderón se negó a presentarlo personalmente a los legisladores, como lo obliga el artículo 69 constitucional, y organizó una pachanga privada en Palacio Nacional, a la que mediante la fuerza pública negó el acceso a los legisladores que no eran de su agrado y que no pudieron asistir al que no fue otra cosa que un mal organizado acto de propaganda.
cambios profundosen beneficio del país y por encima de las diferencias políticas. A renglón seguido, delineó un decálogo de reformas en materia de combate a la pobreza, salud, educación, racionalización de las finanzas públicas, sector energético, telecomunicaciones, política laboral, desregulación, seguridad pública y política electoral, las cuales, según dijo, serán parte central de la agenda del gobierno durante el resto de su mandato.
Lo que en otro momento pudo haber sido la enunciación de medidas pertinentes –que hubiesen incluso ayudado a restañar en alguna medida la imagen de la presente administración, deficitaria de legitimidad desde su origen–, adquirió, en el discurso de ayer, un tono errático y tardío: la mayoría de las enmiendas que planteó Calderón, más otras de mayor calado, tendrían que haber sido discutidas y promovidas a inicios del actual sexenio, cuando la situación en los rubros enunciados era menos apremiante que ahora, y cuando se pudo haber hecho algo por frenar los deterioros económicos, sociales e institucionales que ha padecido el país en los últimos meses.
Por añadidura, el grueso de las medidas enumeradas por el jefe del Ejecutivo chocan con...