sábado, 29 de noviembre de 2008

En México... imposible, aunque tenemos a nuestros y nuestras valientes, cómo no.


Günter Wallraff se ha inventado cientos de personajes para realizar sus reportajes. Su trabajo lo llevó a la cárcel en Grecia. Simuló ser obrero automotriz turco, desnudó las historias falaces de un periódico sensacionalista y destapó las mentiras de un call center, entre otras acciones. La imagen fue captada ayer en el Instituto Goethe, en entrevista con La Jornada Foto María Luisa Severiano


Periodismo para desenmascarar la injusticia
Encubierto, Günter Wallraff ha diseccionado en cientos de reportajes la Alemania oculta Blanche Petrich y Alma Muñoz /I
El periodista Günter Wallraff, en entrevista para La Jornada, en el Goethe-Institut Foto: María Luisa Severiano
Un hombre se encadena en un poste de luz en el centro de Atenas para protestar por los presos políticos, la falta de libertades, los atropellos del gobierno. Es 10 de mayo de 1974, plena dictadura de la junta militar fascista griega. En cuestión de minutos aparece la policía y lo apresa. Lo torturan. El hombre había tomado medicamentos para soportar lo más posible el dolor. Cuando los verdugos empiezan a arrancarle la primera uña de un pie habla. “Confiesa” que se llama “Hans” Wallraff y que se solidariza con la oposición antifascista. Es encarcelado.
Las autoridades no sospechan siquiera que han metido a sus calabozos a un reportero encubierto. Su primer nombre, en realidad, es Günter. Amigo de exiliados griegos en Alemania, el “periodista indeseable” formaba parte del Comité de Solidaridad con los disidentes helenos y había descubierto la colaboración secreta del gobierno alemán con la junta castrense en Atenas.
Empieza el juicio en su contra. Enfrenta una condena de al menos dos años. En su comparecencia ante los jueces –todos militares– los insulta: prostitutos de la CIA que tienen más tanques que cerebro, dinosaurios en uniforme, les dice. Los saca de sus casillas. Después logra hacer llegar al extranjero, clandestinamente, las transcripciones del juicio que se transmiten, íntegras, por la BBC de Londres y la Deutsche Welle. El gobierno le reduce la sentencia a 14 meses; tiene prisa en expulsar a Wallraff de Grecia.
El resultado de esta acción es el documental El fascismo de al lado, golpe mayúsculo para la dictadura, socia de las democracias de la OTAN.
Como un moderno Till Eulenspiegel –popular bufón de la literatura medieval germana que se burlaba y sacaba al sol los trapos sucios de la aristocracia–, el periodista encubierto se ha inventado decenas de personajes como éstos y ha lanzado decenas de acciones de wallraffeo, verbo que ha sido incorporado al diccionario alemán. Estudia largamente su rostro y el papel que va a asumir. Crea cuidadosamente su leyenda. Se maquilla y se prueba decenas de pelucas y anteojos, se mete en el rol, como un actor consumado. “Sé que ya estoy dentro de mi papel cuando empiezo a soñar con ese otro yo. Generalmente son pesadillas de que descubren mi verdadera identidad antes de tiempo.”
Su tema central es la injusticia. Su obsesión, quitarle la máscara a la hipocresía del sistema laboral alemán. “La Constitución alemana –explica– tiene una orientación muy humanista, siendo el país donde se cometió el peor crimen contra la humanidad. El primer artículo establece que la dignidad del hombre es intocable. Pero en la realidad, hay dos Alemanias.”
La oculta, la de abajo, ha sido diseccionada en centenares de reportajes bajo su firma. Cabeza de turco, como se conoce en español su experiencia como obrero turco en el complejo automotriz de Thyssen (Ganz Unten, hasta abajo, es su nombre en alemán) y El periodista indeseable son los únicos libros suyos que circulan en México.
Cada rol, cada nuevo engaño a la clase patronal, ha generado un reportaje de implacable denuncia, uno y varios libros, documentales y próximamente una película. Inevitablemente, también provoca largas, costosas y tediosas sesiones frente a los jueces.
Titulares a modo
En algún lugar de Alemania, una mujer se suicida. El tabloide sensacionalista Bild Zeitung se solaza con la historia: “Por una depresión primaveral, afanadora se mata con su propio martillo”. Su marido, acosado por las burlas de sus vecinos y la hostilidad de la familia de su mujer, que considera que la ridiculizó públicamente, también se suicida. ¿Cómo reporteó Bild esta historia? Pues enviando a sus reporteros, disfrazados de policías, a interrogar a los familiares.
Desde la redacción, alguien descubre cómo el drama de la mujer es distorsionado en la mesa de redacción para ajustarlo a un titular más llamativo. En realidad, la mujer se había ahorcado, víctima de una crisis depresiva.
Como esta, decenas de historias falseadas destruyen vidas y reputaciones de los ciudadanos. Pero Bild vende más de un millón de ejemplares cada semana. Hasta que un día, sin saberlo, mete al enemigo en casa. Contrata a un reportero con un nombre falso, que además de cumplir órdenes tramposas y sucias de su editor, investiga las entrañas de esta publicación. Al cabo de un año, sale a la luz pública El titular. Autor: Günter Wallraff.
Se inició uno de los juicios legales más prolongados y escandalosos por difamación, usurpación de identidad, allanamiento de morada y varios cargos más. Wallraff debe pagar miles de euros para sostener su alegato legal: que la casa Springer Presse, que publica el diario, comete asesinato moral.
Diez años después publica otro libro más: El manual de Bild. Las nuevas denuncias superan al libro anterior, ya que a lo largo del proceso, recibe decenas de cartas de personas que han padecido el manejo amarillista de la revista. Cuando gana el juicio, Wallraff financia a varias víctimas de difamación en otras tantas demandas legales. El libro va en su undécima edición y cada versión contiene nuevas denuncias.
Porque este es uno de sus principios: dar seguimiento en sus casos; ser un actor y partícipe de las crisis que provoca hasta las últimas consecuencias.
Engañar a cambio de un salario
Una mañana cualquiera, Michael G. llega a su trabajo, el call center “ZIU Institut”, en una torre de oficinas en Colonia. Ha recibido un intensivo entrenamiento por parte de sicólogos que le han enseñado cómo engañar con éxito: hablar sin parar, someter al cliente potencial a una tormenta de ideas con cortes rápidos de un tema a otro para impedirle pensar con claridad. Jamás pedir datos de manera directa. Ejemplo: nunca diga ¿me da el número de su cuenta bancaria? En su lugar diga: “Bien, ahora vamos a tomar sus datos”. Poco a poco la víctima se ve envuelta en el engaño. Puede ser que del otro lado de la línea esté un jubilado a punto de comprometer todo lo que le queda de fondos para terminar su vida. No importa. Se le paga por número de clientes engañados.
Menos mal que Michael G., que en realidad es Wallraff, apunta los números de sus víctimas y por la noche, desde su casa, les vuelve a llamar para aconsejarles cómo retractarse de las compras inútiles y contratos abusivos. Cuando sale el documental, ZIU lo demanda por usurpación de funciones y personalidad. Él se declara culpable. En medio del escándalo transcurre el juicio. La oficina del consumidor lo declara “un caso no grave”. El dueño de la empresa reconoce: “Sí, mi negocio se basa en el engaño. Pero otros engañan más que yo.” Finalmente, pierde y tiene que pagar una multa de 750 mil dólares. Se le ordena cerrar el call center. Se va de Colonia pero se instala en Turquía, España, Holanda y la India. Desde ahí sigue vendiendo mentiras.
El periodista encubierto revela que los empleados de este tipo de compañías, en su mayoría estudiantes que así pagan sus carreras, no soportan la presión de la mala conciencia y que 80 por ciento abandona el empleo antes de año y medio con síndrome de burn out (desgaste) o adicción a alguna droga.
Napalm y los buenos católicos
Durante los años de la guerra en Vietnam, un fabricante de sustancias químicas –Wallraff, naturalmente– recibe una oferta, un contrato muy jugoso (falso) a cambio de fabricar napalm para subcontratistas del ejército estadunidense. El hombre es muy católico y entra en conflicto. Para lavar su conciencia, consulta con varios clérigos y teólogos, gente de la alta jerarquía, incluso funcionarios del Vaticano. Todos –excepto dos– le aconsejan firmar el contrato. Uno de ellos alega: “Mire, mi obispado tiene grandes viñedos. ¿Qué culpa tenemos nosotros si el vino de esas uvas lo venden y beben las prostitutas en los bares de mala muerte?”. Otro asegura que el napalm ayudará a acortar la guerra. “Lo malo, claro, es que entre los vietnamitas hay algunos buenos católicos. Bueno, pero ya llevaremos obras de caridad a esa gente, con sus donaciones, por supuesto”. Solamente un joven capellán de Francfort y un teólogo suizo le dijeron: “No lo haga, es un crimen”.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Inaudito que a unos días de irse el nefasto Bush, todavía puede causar daños. Que se vaya YA que de una vez lo declaren loco de atar, y lo encierren!!

Editorial
Bombay: claves de la masacre
Los ataques terroristas perpetrados hace dos días en Bombay, y atribuidos por el gobierno indio a militantes procedentes del vecino Pakistán, son sin duda un hecho bárbaro que ha causado más de un centenar de muertos y más de 300 heridos entre civiles inocentes y que, sea cual fuere la causa política, religiosa o nacional a la que se afilien los agresores, ha generado el justificado repudio mundial.
Más allá de la condena es preciso, sin embargo, analizar los contextos en los que tuvo lugar el cruento ataque. Es necesario recordar que las fuentes de la actividad terrorista en India se ubican, principalmente, en los conflictos étnicos, religiosos y territoriales que dejó sembrados el colonialismo inglés en la frontera indo-paquistaní: el de Cachemira, poblada en su mayoría por musulmanes, y el del Punjab, cuya población, en la que predomina la etnia sij, se encuentra dividida de manera artificial entre ambos países.
Esa herencia nefasta no sólo ha provocado cuatro guerras entre India y Pakistán y una peligrosa carrera armamentista –en el contexto de la cual ambos países desarrollaron armas atómicas–: ha sido, además, el telón de fondo de los asesinatos de Mahatma Gandhi y de Indira Gandhi, y se ha traducido en una enconada violencia cíclica en el país. El antecedente más próximo es el de julio de 2006, cuando los trenes suburbanos de la propia Bombay fueron atacados con bombas, lo que dejó unos 190 muertos.
Desde otro punto de vista, resulta significativo que la carnicería perpetrada en Bombay ocurra tras siete años de lo que el gobierno de Estados Unidos aún denomina “guerra contra el terrorismo internacional”, empeño cuyo signo verdadero es el pillaje neocolonial y que, en materia de seguridad, no se ha traducido en un resultado apreciable.
Cierto, los grupos que recurren al terrorismo en India no necesariamente están vinculados con los sectores del fundamentalismo islámico que organizaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, pero no deja de ser paradójico que una operación terrorista en gran escala sacuda al mundo justo en los días finales de la presidencia de George W. Bush, quien se presentó como el gran cruzado contra el terrorismo en el mundo, y que en esa caracterización ordenó la invasión, la devastación y la ocupación de dos países –Afganistán e Irak–, atropelló los derechos humanos en Estados Unidos y en el extranjero, erigió centros de tortura y redes de desaparición forzada de personas, y alentó, de esa forma, una severa regresión de los avances civilizatorios en todo el mundo.
A despecho de todo eso, el fenómeno que se pretendía combatir sigue vivo y presente, en Irak, en Afganistán, en India y en muchos otras naciones, con o sin tropas invasoras estadunidenses, y es claro que no podrá ser resuelto a punta de bombardeos.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Ya hasta aquí llegué hoy, porque el "interneis" está muy feo, y lento y ya me aburrió.

ALERTA, ALERTA, ALERTA, ALERTA, MEXICO, BAJA CALIFORNIA SERÁ DE EE, UU, SI SIGUEN REMATÁNDOLA LOS PANISTAS

De la columna de Carlos FernándezVega en La Jornada, van las Rebanadas del Pastel.

Las rebanadas del pastel
De Elías Cárdenas Márquez, diputado federal por Convergencia, sobre la violación constitucional, la inversión extranjera, el robo territorial y el atraco inmobiliario en Baja California Sur: “efectivamente desde hace años las playas y los terrenos de esa parte del territorio nacional son motivo de la ambición y codicia de los capitales extranjeros, principalmente estadunidenses, en colusión con intereses económicos domésticos. Todo lo anterior en abierta violación al numeral I, párrafo 1, del artículo 27 constitucional… Sin embargo, tal disposición es violada por diversos medios, fundamentalmente a través de fideicomisos, con la complacencia de autoridades federales y estatales. El 6 de junio de 2007 presenté una iniciativa de reforma (estrategias para proteger el dominio de los nacionales sobre tierras y aguas) con el fin de evitar la ilícita especulación que se realiza en aquella parte peninsular. Una semana después, los senadores del PAN presentaron otra en sentido contrario para otorgar inversión extranjera, tan apreciada y requerida por el señor Felipe Calderón… Al parecer no hemos aprendido las lecciones de nuestra historia. La península de Baja California se encuentra en peligro de pasar a manos extranjeras como un día pasó en Texas, primero como república independiente y posteriormente como una estrella más acompañando las barras de la bandera estadunidense… Un simple detalle ilustra el riesgo que corremos en Baja California: en varios hoteles del centro histórico de los Cabos existen cartelones visibles para los turistas de Estados Unidos apercibiéndolos de que no envíen sus tarjetas postales y cartas con estampillas estadunidenses. La administración de esos hoteles hace la advertencia de que podrán adquirir estampillas mexicanas para el franqueo de sus piezas en la propia administración. Este hecho habla por sí mismo: debemos evitar la estadunidización de la península y aprendamos la lección que nos dejó la pérdida del territorio texano”.

Ahora sí que el "barco de gran calado" que timonea Felipillo y (aba) Mouripillo se va forzando el timón hacia la derecha radical ¡¡¡¡QUE MIEDO!!!!

Astillero
Julio Hernández López Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Soledad claudicante
■ El regreso de El Yunque
■ En el nombre de Dios










LABORES LEGISLATIVAS: Así estuvo por momentos el salón de plenos durante la sesión de ayer en la Cámara de Diputados Foto: Francisco Olvera
Felipe Calderón está creando un Frankenstein operativo. Primero instaló en Bucareli a un litigante especializado en defender a ricos y poderosos y ahora ha mandado traer del Vaticano a uno de los líderes nacionales de El Yunque para que lo auxilie en tareas delicadas, según eso en la secretaría particular. Si con Gómez Mont instauró el conflicto de intereses y el tráfico de influencias como criterio rector de la gobernación nacional, con Bravo Mena estaría devolviendo el control político de la presidencia formal del país a una ultraderechista facción secreta (ya antes Ramón Muñoz, llamado Julio Vértiz en las sesiones oscuras, dominó Los Pinos durante el foxismo). De confirmarse lo que anoche en todos los corrillos se daba como un hecho, es decir, la designación del embajador católico en sustitución del amigo César Nava, se estaría en presencia de una temprana y contundente soledad política de quien habría repartido ya tantos espacios de poder a representantes de grupos vigorosos que se estaría quedando con la pura lealtad de su banda tricolor y sus uniformes militares. Caído el héroe Mouriño, Calderón tiene a Diego Fernández de Cevallos y Carlos Salinas de Gortari instalados en Gobernación, a Vicente Fox y Ramón Muñoz en la secretaría particular (a menos que no sea este el destino de Bravo Mena), a Salinas y poderosos grupos trasnacionales en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (donde despacha Luis Téllez Carlyle), y a chantajistas y peligrosos grupos de espionaje y extorsión instalados en la secretaría federal de seguridad pública (donde Genaro García Luna recibe impropias exoneraciones públicas de su jefe Calderón mientras sus cercanos, entre ellos su ex secretario particular, declaran ante la parte bélica adversa al reverendo Moon, es decir, ante la procuraduría Televisa a cargo de Eddy Medina Mora). Más del cuento este de terrorismo panista aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/26/index.php?section=opinion&article=004o1pol
■ La adrenalina de los jóvenes se desbordó para aclamar al notable reportero alemán
No me traten como maestro; soy un aprendiz perenne: Wallraff
■ “El capitalismo rapaz llegó a su límite y será sustituido por un movimiento democrático”
■ En tiempo de crisis, gula y envidia campean y ustedes esperan respuestas, dijo en Bellas Artes

Mónica Mateos-Vega
Günter Wallraff, anoche, se encontró con sus lectores en México y manifestó sentirse “sobrecogido por el elevado interés por mi trabajo y percibo que algo nuevo está por suceder” Foto: Marco Peláez
Günter Wallraff, frente a una multitud juvenil anoche en Bellas Artes: “no me vean como un maestro sino como alguien que quiere aprender. De manera que todos ustedes, jóvenes, que están allá afuera en los pasillos, vengan y busquen acomodo aquí. Aprenderemos juntos. Estoy sobrecogido por el elevado interés que encuentro en México hacia mi trabajo y percibo que algo nuevo está por suceder”.
El periodista alemán, reportero en activo a sus 66 años de edad que sigue cosechando triunfos en nombre de la justicia social y del bien común, colmó la Sala Manuel M. Ponce del máximo recinto cultural de México. Minutos antes de la hora de la cita, que fue fijada a las 19 horas, ya el espacio era insuficiente.
Empleados de Bellas Artes anunciaron que instalarían una pantalla y sillas, para que quienes no pudieran entrar vieran a a Wallraff. Finalmente fueron abiertas las puertas de par en par para que entrara quien quisiera y pudiera.
Muchos jóvenes quedaron en los pasillos. La convocatoria del maestro, quien los llamó desde el micrófono, los llevó finalmente puertas adentro.
No dejaban de llegar los jóvenes cuando el acto había iniciado. Repartidos los aparatos auriculares para la traducción simultánea, se soltó una breve tormenta eléctrica recinto adentro, donde todo era adrenalina: los fogonazos de los flashes de los fotógrafos, para quienes posó, sencillo, sin aspavientos, consciente del trabajo de los colegas, el maestro, aprendiz perenne.