viernes, 21 de noviembre de 2008

Apoyar a toda costa la respuesta popular. No queda de otra.

Luis Javier Garrido
El fallo
El desprestigio del régimen calderonista del PAN ante el pueblo de México es mucho mayor que el de los peores gobiernos del PRI, a pesar de lo que pretende la descomunal campaña oficial de propaganda, y antes de cumplir dos años el sexenio las interrogantes se multiplican sobre la magnitud que podría alcanzar el desastre nacional de proseguir los mismos hombres con las mismas políticas en el gobierno: y ello no es sólo en lo social y en lo económico, sino fundamentalmente en lo institucional.
1. Los años “del entendimiento” o de “la connivencia” PRI-PAN en el gobierno (1988-2008), que han buscado dar al sistema de poder en México una imagen distinta de la que tuvo en las décadas de sistema de partido de Estado (1929-1988), en la mira de crear las condiciones para la imposición del modelo neoliberal, pretendiendo que se está llevando a cabo una supuesta “transición democrática”, no han logrado más que llevar al pueblo de México a un mayor empobrecimiento sustentado en la cancelación tanto de sus derechos sociales como en destruir las instituciones de la República.
2. El modelito neoliberal a lo que ha tendido en el mundo es a destruir, en nombre del mercado, las instituciones jurídicas y políticas que a su juicio obstaculizan la pretensión de las multinacionales de apoderarse de los recursos estratégicos del planeta, y ésa es la tarea que han buscado llevar a cabo los gobernantes del PRI y del PAN en los últimos 25 años, pero lo que han logrado es destruir no sólo el sustento constitucional y legal de los derechos sociales y colectivos, sino también el entramado constitucional en su conjunto. En México están hundidos en el desprestigio más absoluto no sólo los tres poderes de la Unión y las fuerzas armadas, sino las instituciones electorales creadas después de 88,en las que se pretendía que el “nuevo régimen” buscara sustentar su credibilidad.
3. Un ejemplo demoledor del deterioro institucional del país es la utilización anticonstitucional de las fuerzas armadas con vistas a levantar la imagen de un Ejecutivo ilegítimo, que a lo único que ha conducido es a una serie de acciones inconstitucionales de éstas que han vulnerado el régimen federal y la autonomía municipal y pisoteado el régimen judicial y de derechos humanos establecido en la Constitución, llevando de paso a una corrupción sin precedente del Ejército. Cuando el diputado priísta Emilio Gamboa, uno más de los cómplices de Calderón en el Institucional, declara que él respaldaría a cualquier gobernador que pretendiese suspender en su entidad las garantías individuales (Milenio Diario, 20 de noviembre), lo único que demuestra, además de su vocación fascistoide, es su ignorancia constitucional.
4. al 10. aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/21/index.php?section=opinion&article=018a1pol

REMATE, TRAS ATRACO DE "LAS AUTORIDADES". POR LO MENOS CONÓCELO Y DALO A CONOCER

No podemos ser indiferentes ante tales atrocidadesy latrocinios de la oligarquía que maneja el poder en México. Por lo menos hay que dar a conocer tales abusos y si se puede frenarlos. Son unos infames abusivos, traidores vendepatrias.
México SA
■ Baja California Sur, tierra de nadie
■ En 3 años pasaron 45 mil hectáreas a manos privadas
Los colores del lábaro patrio se despintan con atroz rapidez en una de las dos preciadas penínsulas de la República, la de Baja California, y para apurar el proceso las “autoridades” municipales, estatales y federales han abierto las puertas al capital privado foráneo y nacional (muchas veces como prestanombres) para que éste concluya su enorme centro comercial e inmobiliario en la entidad, dedicado a fraccionar la geografía peninsular para vender todo lo existente, incluso lo legalmente prohibido.
Desde La Paz, el colega Tulio Ortiz Uribe nos envía la siguiente denuncia sobre lo que acontece en una de las dos “mitades” de la misma península: Baja California Sur es tierra de nadie. En juzgados, penales y oficinas de la Procuraduría Agraria se litigan incontables demandas por despojo. Pequeños propietarios y ejidatarios de la llamada “última frontera”, ya no sienten lo duro sino lo tupido. Y es que de la mano del nefasto John McCarthy (director de Fonatur con Fox) y con la bendición del gobernador “perredista” Narciso Agúndez, han llegado “inversionistas” españoles, gringos y criollos con cuentas de vidrio, pero también con garrote, para apoderarse de ese filón de oro que son las apacibles y cálidas playas del sur peninsular.
En sólo tres años, 45 mil hectáreas de terrenos nacionales, ejidales y de pescadores con frente de playa, han pasado a manos privadas. Todas a precio de remate. Si bien les fue, algunos propietarios recibieron tres dólares por metro cuadrado. Los “desarrolladores” venderán a mil dólares el metro. Otros ni eso reciben. Es el caso de Juan Bueno Herrera, quien tuvo “la mala suerte” de que su propiedad, en La Ribera, quedara justo en medio de Cabo Riviera, un “desarrollo turístico” propiedad del barón del dinero Mariano Mariscal Barroso, que recién inicia su construcción a orillas del Mar de Cortés.
Terco a vender su terreno al precio que le fija el “inversionista”, no tardaron presiones y amenazas. Bueno Herrera denunció ante las autoridades judiciales ...Más del artículo aquí:aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/21/index.php?section=opinion&article=026o1eco

jueves, 20 de noviembre de 2008

20 DE NOVIEMBRE, PARA FESTEJAR. BUENÍSIMO PARA VARIAR. PEDRO MIGUEL Y SUS NAVEGACIONES. COMPLETAS NI MODO, VAN...

Navegaciones
Pedro Miguel navegaciones@yahoo.comhttp://navegaciones.blogspot.com/
■ La mamá de don Porfirio
■ 20 de Noviembre en Youtube

Las revoluciones suelen ser una síntesis de lo mejor y lo peor de la especie. Una vez que el poder establecido ha caído en pedazos, y en tanto se establece un orden nuevo, salen a relucir, en todos los bandos, actitudes generosas y conductas miserables, justicia y atropello, ideal y exceso. Su inicio equivale a la apertura ingenua de una caja de Pandora, y al principio nadie sospecha que las cosas vayan a llegar tan lejos, y que vayan a ir tan mal. Cuando don Francisco Indalecio promulgó, en su exilio de Texas, el Plan de San Luis, de seguro no se imaginó la matazón que habría de ocurrir en México en la década siguiente. Los bolcheviques, cuando acordaron el asalto al Palacio de Invierno, tampoco podían prefigurar la guerra civil, la intervención extranjera ni los terrores blanco y rojo, mucho menos las purgas estalinistas.
Hace un siglo (y hasta la fecha, piensan algunos), el único camino para implantar un nuevo y necesario pacto social pasaba por el escenario indeseable de la revuelta armada, con su saldo obligado de destrucción y muerte. Mientras más urgente es el primero, más profundo y mortífero suele ser el segundo. Los rasgos excluyentes, represivos, frívolos, corruptos y antisociales de la oligarquía, conforme se acentúan, hacen más difícil la contención de los descontentos profundos, y más probable, severo y enconado el estallido de violencia.
En 1908 México era un país preponderantemente rural, comunitario y miserable, mucho más desarticulado que hoy día y, por lo mismo, más inmenso. En las ciudades y en los cascos de las haciendas, juntos pero no revueltos con el pobrerío de los obreros, los jornaleros, la servidumbre y los simples pelados, se apiñaban patriarcas que alternaban el frac con el traje de charro; señoritos que estrenaban los primeros automóviles del mundo y señoritas que habitaban en cuentos de hadas. Y era un país que empezaba a estar hasta la madre del autoritarismo, la desigualdad insultante y los fraudes electorales para perpetuar el poder de los ricachones, así como de las consecuencias de una crisis económica mundial que, ante la imprevisión y el descuido de las autoridades, se tradujo, al interior del país, en desempleo, carestía, recesión, devaluación de la moneda y caída salarial.
La señora María Petrona Mori, mixteca con algo de sangre italiana, no tuvo una vida fácil. Casó con José Faustino Díaz, quien fue administrador, veterinario, militar, mesonero y herrero, y pudo darle, con sus múltiples oficios, una situación económica desahogada. Pero la pareja pasó sus primeros 11 años sin concebir, algo que en esa época daba lugar a las habladurías. Algo debe haber ocurrido entre los dos en 1819, porque a partir de ese año María Petrona empezó a parir sin descanso: Desideria, los gemelos Cayetano y Pablo –que murieron a temprana edad–, Manuela, Nicolasa, Porfirio y Felipe. Cuando éste estaba recién nacido, el padre enfermó de cólera morbus, falleció en cuestión de semanas y la mujer se vio obligada a sacar adelante, sola, a cinco críos. “Su buen juicio y sus deberes de madre le proporcionaron la manera de prolongar por mucho tiempo los escasos recursos” heredados del difunto, escribiría, décadas más tarde, el penúltimo de los vástagos.
Tal vez sea un prejuicio y una injusticia, pero al ver el retrato de doña María Petrona, pienso que algo tuvo que ver esa mirada implacable, ese gesto colérico, esa tensión malévola en la quijada y esa mano que cuelga, autoritaria y lista para la nalgada, en la militarización del país y en las masacres que su hijo habría de emprender, muchos años después, en Cananea y en Río Blanco, así como en la represión sangrienta en Acayucan y en otros puntos del territorio nacional. Acaso la severidad materna llevó a don Porfirio a refugiarse, de manera desmedida e irracional, en el útero tibio del poder. Podría ser que el niño regañado y castigado se hubiese visto tentado a conjurar los terrores infantiles causando, a su vez, terror entre sus gobernados. O bien estas elucubraciones son jaladas y lo que pasó es que la pobre señora sufría un cólico cuando le tomaron esa foto terrible y fue, en realidad, una madre amorosa que no tuvo responsabilidad alguna en el estilo personal de gobernar que exhibió su penúltimo engendro.
No podía saber la retratada que, a la postre, la caída de don José de la Cruz Porfirio de la silla presidencial habría de dar paso a un bienio de falsa tranquilidad, y luego, a una carnicería tan espantosa como fecunda que generó instituciones portentosas (actualmente bajo acoso de la corrupción privatizadora y de la tijera presupuestal), así como una Constitución cuya lectura produce, aún hoy día, un nudo en la garganta por su altura de miras y un dolor en el hígado por su pertinaz incumplimiento.
Cuando era joven y me hallaba en la cúspide de mi irresponsabilidad, compuse, con motivo de un 20 de Noviembre, un Corrido de las carnes frías que se publicó en el suplemento Másomenos del viejo unomásuno y que hace poco me recordó El Fisgón. Iba más o menos así:
Voy a cantar el corrido de aquellos aciagos días en que muchos generales se volvieron carnes frías.
Carranza mató a Zapata mas no le duró la dicha, pues a Carranza, a su vez, Obregón lo hizo salchicha.
En Parral, años más tarde, le tocó al general Villa la triste suerte de ser convertido en vil morcilla.
En el año del 28 al general Obregón, un señor desconocido nos lo convirtió en jamón.
Y al hablar de los jamones en aquel tiempo lejano no podemos olvidar el nombre de un tal Serrano.
Señores, ya me despido, que tengan muy buenos días, y aquí se acaba el corrido de las tales carnes frías.
Aquello fue un muerterío y, al mismo tiempo, una suma de esfuerzos trascendentes para hacer país. Olvídense de las inútiles, pomposas, turbias y porfirianas comisiones oficiales de festejos bicentenarios y conmemoren este 20 de Noviembre en Youtube: Aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/20/index.php?section=opinion&article=044o1soc

Desafortunadamente, en México, la lógica no funciona.

México SA
Carlos Fernández-Vega cfvmexico_sa@hotmail.commexicosa@infinitum.com.mx
■ Todo lo que sube nunca baja en el gobierno de la “continuidad”
■ Pérdida de empleo en la industria textil

Gasolinera en la ciudad de México. Los consumidores ahora esperan que los precios de las gasolinas se equiparen con los de Estados Unidos, que ya son más bajos Foto: María Meléndrez Parada
Un verdadero milagro, marca Tonatzin, sería que en este heroico país el precio de algún producto o servicio registrara una tendencia descendente, de tal forma que el de por sí agredido consumidor obtuviera cierto tipo de beneficio, por pequeño que éste fuera. Acostumbrado a que todo precio que sube allí se quede en espera del siguiente aumento, el gobierno de la “continuidad” se aferra a contrariar la ley de gravedad y asegura que todo lo que sube, nunca baja. Y el caso de la gasolina patentiza.
Todo comenzó a mediados del año en curso, cuando, micrófono en mano, el inquilino de Los Pino se “comprometió” a “mantener los subsidios a los combustibles para amortiguar el efecto de la inflación en los consumidores”, y el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, aseguró que los subsidios a los combustibles “de que son sostenibles, son sostenibles”.
A partir de allí, los precios de los combustibles no han dejado de subir y el subsidio a desaparecer, a grado tal que hasta el Banco de México se ha visto en la penosa necesidad de reconocer que dicha alza, junto con la de las tarifas eléctricas (también víctimas de un “compromiso” gubernamental en igual sentido), ha contribuido de forma decisiva en el incremento sostenido de la inflación. ...Más netas cantadas, a las mentiras del ESPURIO, aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/20/index.php?section=opinion&article=026o1eco

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Quieren gobernar solamente por el micrófono de la "tele".

México SA
Carlos Fernández-Vega cfvmexico_sa@hotmail.com - mexicosa@infinitum.com.mx
■ Un “descuido” de 3 mil 240 millones de dólares
Automóviles Peugeot estacionados en el puerto de italiano de Civitavecchia, en espera de ser embarcados para exportación Foto: Reuters
Tan severo y tupido es el tiroteo por la crisis económico-financiera (que ya llegó, ya está aquí, por mucho que algunos, como el inquilino de Los Pinos, suponga que sólo “pueda avecinarse”), que ciertos personajes de la sagrada familia política del país “olvidaron” sus compromisos relacionados con el estómago de todos los mexicanos, y el costo por tal “descuido” se aproxima a 3 mil 240 millones de dólares.
Allá por los felices tiempos del segundo trimestre de 2008 (cuando en este país no pasaba nada y su gobierno se decía radiante y “goleador”, porque “la crisis es externa”, según afirmaba Calderón), el cuento de la lechera (versión “continuidad”) se repetía un día sí y el otro también. Sobraban pretextos para hacerlo, y entre las cándidas “promesas” que manaban del micrófono oficial destacaban aquellas sobre un mítico presupuesto “histórico” para el campo, una producción “histórica” de alimentos y una cosecha “histórica” de maíz.
Pues bien, como suele suceder en esto de los “compromisos”, nada de lo “histórico” sucedió. Por el contrario, de enero a agosto del presente año la importación de alimentos se incrementó un peligroso 30 por ciento, en comparación con igual periodo de 2007, para lo cual se destinaron más de 14 mil millones de dólares, casi 3 mil 240 millones más que en 2007. Un río de dinero, histórico ese sí, para alimentar a los habitantes de este heroico país, otrora autosuficiente en muchos de los productos que hoy se adquieren en el extranjero.
La “histórica” cosecha de maíz se tradujo en un raquítico “aumento” de 2 por ciento (marzo-agosto) en la producción nacional, mientras la importación de este grano básico en la dieta de los mexicanos, de por sí elevada, se incrementó 83 por ciento ... Cada vez más y más peligroso se pone vean: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/19/index.php?section=opinion&article=032o1eco

martes, 18 de noviembre de 2008

Más sobre ¡el avión, el avión... el avionazo! ¿Una sopa del propio chochlate de gobierno?

Va completito el artículo de Pedro Miguel, en La Jornada. Para variar, está bueníiiiiiisimo!
Pedro Miguel

Ineptitud
Ahora la culpa es de los pilotos, quienes no estaban suficientemente capacitados, y tal vez también de los controladores aéreos, quienes no sólo introdujeron en el sistema una etiqueta equivocada (LJ25 en vez de LJ45), sino que omitieron advertir a los tripulantes de las consecuencias fatales que habrían de sobrevenir si no frenaban en seco para eludir la turbulencia de la aeronave que los precedía.
Primero vimos cómo un joven y ambicioso traficante de contratos, convertido en cogobernante por efecto del amiguismo, y quien pasó 10 meses acosado por un repudio popular del que no hay precedentes en la Secretaría de Gobernación, fue elevado, tras su muerte, a la categoría de Cid Campeador. Luego llegó la beatificación, más discreta, de otro de los difuntos: un policía de maneras bruscas y escrúpulos escasos, que en el sexenio pasado anduvo dando palos de ciego contra la delincuencia y transmutando inocentes en culpables y quien, con ese desempeño, cometió severos agravios contra la sociedad y fue corresponsable de la actual catástrofe de seguridad pública.
Tras la conversión post mortem de estos sórdidos funcionarios en ciudadanos ejemplares, el discurso oficial y su coro de medios enfocan sus baterías contra otros dos muertos en el avionazo, el piloto y el copiloto, y amagan a los controladores. Independientemente de que el desastre haya sido consecuencia de un atentado, de errores humanos o de fallas técnicas, al régimen calderonista le urge descartar la primera de esas posibilidades porque con ella se alimenta la imagen de un gobierno débil y acorralado por los efectos de su propia fanfarronería. Se presenta, entonces, como elemento indicativo de accidente, una transcripción censurada y sospechosa de la conversación que tuvo lugar en la cabina del Learjet minutos antes de su desplome. (Ni modo: el gobierno está tocado por la sospecha en todas y cada una de sus palabras, y se lo ha ganado a pulso con su mendacidad sistemática.)
Haiga sido como haiga sido, el show a cargo de Luis Téllez se parece a la fabricación de culpables (por cierto, era una de las prácticas favoritas del difunto Santiago Vasconcelos): se busca crear la impresión de que los operadores del avión eran un par de bobos al estilo de El Gordo y el Flaco, capaces de confundir a ojo Michigan con Michoacán, e ignorantes de las reglas más básicas de la aeronavegación. Para el domingo ya se les buscaba un complemento de impericia con la difusión de versiones sobre unos controladores aéreos fodongos e indolentes. De seguro, los de la Torre de Control eran personal sindicalizado, ¿verdad, señor Téllez? Ah, esos enemigos de la calidad y de la productividad, incapaces de comprender el ánimo transformador de los mexicanos de bien que estudian en alguna universidad de Estados Unidos para luego volver al país a iluminarnos con su sapiencia.
No hay forma de saber cuánto hay de cierto y cuánto de ideología (y fantasía) oligárquica y tecnocrática en eso que los voceros y los órganos de difusión del régimen presentan como la verdad. Pero si así hubieran ocurrido las cosas, sería inevitable concluir que lo que mató a Mouriño, a Santiago y a los otros, fue el afán del grupo gobernante de desregular, privatizar y subcontratar todo –llevándose tajadas y comisiones bajo el agua–, hasta las compras de aeronaves para el gobierno federal y el reclutamiento de los respectivos pilotos. Es una gran paradoja que quien fue secretario de Gobernación haya sido, mientras le duró la vida, uno de los grandes beneficiarios de tal empeño.
“Los gobernantes somos tan rateros y tan ineptos que la propiedad pública estará mejor en manos privadas”, fue el subtexto de la engañifa con la que se inició, en el sexenio de Salinas, el saqueo de los bienes nacionales. Además, había que “eficientar” el gasto público y observar una estricta disciplina fiscal, y el outsourcing era una de las formas para conseguirlo. Lo curioso, si se le concede el beneficio de la duda a los asertos del calderonato en torno a la caída del Learjet, es que a sus administradores les parezca inconcebible crear plazas de pilotos en el servicio público –así sea por su propia seguridad– y les parezca natural, en cambio, que Agustín Carstens se asigne, del dinero público, tres mil pesos diarios para comer, una cantidad con la que podrían pagarse 60 salarios mínimos, los cuales según la Constitución, “deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia”, y se entiende que eso incluye los alimentos. O sea que tal vez el piloto más inepto no fuera el que tripulaba el Learjet, sino Felipe Calderón.

No hay otra, más que estar informado y tomar providencias para lo que se avecina. Ojala y cambien las predicciones, o por lo menos las previsiones.

México SA
Carlos Fernández-Vega cfvmexico_sa@hotmail.commexicosa@infinitum.com.mx
■ Ante la debacle económica, Calderón juega a las dudas
■ ¿Y cuándo las medidas?
A golpe de micrófono difícilmente México superará la sacudida económica. Sobran ejemplos para documentar que realidad mata discurso, por “sensible” que éste pretenda ser (“hay rumbo y saldremos adelante; México, firme ante la crisis”, asegura Calderón, al más puro estilo echeverrista).
Oficialmente, los países de la OCDE –entre ellos el nuestro– están en recesión; Japón ya dijo “presente”; Estados Unidos no tiene necesidad de patentizarlo; todo el mundo lo tiene claro, pero a estas alturas Calderón todavía juega a las dudas: “aunque para México (¡¡¡) pueda avecinarse (!!!), por ejemplo, la tormenta que hoy sacude la economía del mundo, lo importante es mantener el rumbo y hacer con puntualidad y precisión las maniobras que se requieran”. ¿Cuáles son éstas y cuándo se harán? Seguramente cuando los ladrillos estén en el suelo.
Lo cierto es que el horno está cada vez más caliente, tal como lo reporta el Fondo Monetario Internacional (FMI): las perspectivas para América Latina y el Caribe “se ensombrecen cada vez más, ante el agravamiento de la turbulencia financiera mundial”. El FMI prevé “una marcada desaceleración del crecimiento” regional, “a medida que se materializa la reducción económica mundial y se endurecen las condiciones financieras”, y advierte sobre el “aumento de los riesgos de un deterioro del crecimiento mayor al esperado, dadas las ... Más de este tema tan preocupante para todos, aquí: http://www.jornada.unam.mx/2008/11/18/index.php?section=opinion&article=024o1eco